📽 Cineblog: Zootopia (2016)— La fábula teológica sobre la ciudad deseada por el Partido Demócrata

Zootopia se estrenó en 2016, tiene una duración de 108 minutos y contó con un presupuesto de 150 millones de dólares. Fue dirigida por Byron Howard y Rich Moore, con codirección de Jared Bush, y producida por Clark Spencer. En la 89.ª edición de los Premios Óscar, celebrada en 2017, se alzó con la estatuilla a Mejor Largometraje Animado. También obtuvo el Globo de Oro a Mejor Filme de Animación y seis Premios Annie, incluyendo Mejor Película y Dirección.


La trama es sobre una coneja que se convierte en la primera oficial de policía de su especie en una metrópolis habitada por mamíferos antropomórficos. Junto al zorro estafador Nick Wilde, Judy desentraña una conspiración que busca sembrar el miedo hacia los depredadores.

Recuerdo haber visto Zootopia con la expectativa de una película infantil más de Disney, o sea puro canto y baile. Lo que encontré fue algo mucho más denso y políticamente cargado de lo que esperaba. Con los años me he convencido de que estamos ante una de las obras más explícitamente ideológicas del estudio en décadas. Con esto me refiero a que hablo sobre una ideología de un país entero (hace 10 años atrás) más que un mensaje trillado sobre la amistad o la perseverancia, sino de un artefacto cultural que pone en escena, con una claridad casi didáctica, el programa del progresismo liberal estadounidense contemporáneo (en otras palabras: cristianismo secular).

Zootopia es, básicamente, una ciudad con características más de ser una capital de un determinado país (cof cof EEUU). Es una metrópolis diversa, cosmopolita, con barrios temáticos que recuerdan a los distritos de Nueva York: Saharah Square, Tundratown, Little Rodentia, Rainforest District. La cinta fue recibida en su momento como "la película perfecta para esta temporada política divisiva", en clara referencia a las elecciones presidenciales donde se enfrentaban Hilary Clinton y el (actual) presidente de EEUU Donald Trump. 

La ciudad se presenta como un espacio supuestamente post-racial donde "cualquiera puede ser cualquier cosa" (guiño a lo trans). La ideología que subyace es la del progresismo liberal estadounidense: que viene a ser la religion secular norteamericana desde el auge del movimiento progresista antes de la primera guerra mundial (Theodore Roosvelt, Woodrow Wilson, etc). Después del triunfo aliado en la segunda guerra, la fe en la diversidad, en la inclusión, en la educación como herramienta de transformación social será la norma como oposición a lo que ellos llaman "fascismo". La película no oculta esta postura y la exhibe como una virtud.

Judy es presentada como dueña de su propio destino, ferozmente independiente y ambiciosa. Su arco narrativo es el de la mujer que se abre camino en un mundo hostil, dominado por machos grandes y fuertes. La cinta muestra los microagresivos que Judy enfrenta: el jefe Bogo que la llama "conejita", el recepcionista que la ignora, la asignación de tareas de tráfico. Además, ella construye así el "self-made man" americano, esto quiere decir que no importa de donde vengas (una coneja del campo con padres granjeros) tu éxito vendrá tarde o temprano, si le echas ganas; si crees en tí mismo. La película puede leerse como ese feminismo corporativo, compatible con el capitalismo y que celebra el esfuerzo individual.

En el caso de Nick Wilde, el zorro, es el personaje más interesante de la película. Su pasado está marcado por un episodio de bullying infantil: cuando era un joven scout, sus compañeros lo embaucaron con un bozal porque "los zorros no son de fiar". Ese trauma (algo forzado) lo llevó a adoptar una identidad de estafador, a adaptarse al estereotipo que la sociedad ve en los zorros. La película trata este trauma como algo patologico que Nick tiene que superar por la amistad de Judy, que le muestra que puede ser algo más. Es una resolución profundamente acorde con la ideología del filme, el cambio social se produce a través de la empatía individual e integrarse a esa sociedad avanzada.

Otra cosa para agregar, Dawn es una oveja pequeña, dulce, aparentemente inofensiva. Es la secretaria del alcalde, una figura que ella misma describe como "una secretaria glorificada". Su resentimiento nace del maltrato, pues, es ignorada, menospreciada, tratada como un accesorio. Dawn es, en cierto sentido, lo mismo que Judy, quiero decir, ambas son mujeres en un entorno laboral masculino, ambas sufren maltrato, pero una elige la vía de la redención cristiana secular y la otra la del resentimiento.

Esta comparación es inevitable. Judy habla como una pastora evangélica. Su discurso es una secularización del Sermón de la Montaña: amar al enemigo (el depredador), perdonar e integrar. Dawn, en cambio, encarna los valores "anti-democráticos" (por ende: una hereje) que el progresismo atribuye a sus adversarios como el supremacismo, manipulación del miedo, fundamentalismo identitario. La diferencia es que Judy canaliza su frustración hacia la integración (respetar el status quo), mientras Dawn lo hace hacia la venganza.

El punto más interesante de Zootopia es su tratamiento de los depredadores. La película establece desde el inicio que estos animales tienen un "instinto asesino escrito en su ADN", esto podria relacionarse con una especie de darwinismo social (presentarlos como seres poco civilizados). La convivencia de los depredadores en Zootopia se basa en que han "superado" esos instintos, pero la trama revela que pueden ser reactivados mediante una droga. Los depredadores que se vuelven "salvajes" son patologizados quitandole el habla, se les animaliza (no son humanamente civilizados), se les convierte en una amenaza. Se xige que los depredadores olviden sus dotes naturales para ser aceptados. Es una metáfora de cómo la sociedad de Zootopia exige a los grupos identitarios que se asimilen, que renuncien a aquello que los hace ser ellos naturalmente, para poder ser incluidos en el proyecto común de la sociedad en la cual viven.

Para terminar, Zootopia es una película brillante y contradictoria. Es un alegato contra el prejuicio, la discriminación y el miedo al otro, desde la visión norteamericana liberal progresisita. Los depredadores, esos otros que el estado debe integrar, solo son aceptados cuando renuncian a su naturaleza. 

Zootopia no es, como dice su eslogan, una ciudad donde "cualquiera puede ser cualquier cosa". Es una ciudad donde cualquiera puede ser cualquier cosa siempre que juegue según las reglas del leviatán. Esa es su grandeza y su límite, como todo estado organizado.


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