📚 #18 Acabo de Leer: El Azul es un Color Cálido de Jul Maroh — Dos formas de ver el azul

No soy de leer historias de amor o cosas por el estilo, pero, como muchos otros, conocí este cómic después de haber visto, hace más de diez años, su adaptación cinematográfica, estrenada bajo el título La vida de Adèle, de la que hablaré más adelante en comparación con la obra original.

La historia narra las inquietudes amorosas de Clementine, una joven que está terminando el secundario y atravesando los conflictos propios de la adolescencia. Sin embargo, todo cambia cuando se cruza con Emma —el azul cálido—, una estudiante universitaria que, sin proponérselo, hará que Clementine cuestione muchas de las ideas con las que había crecido.



Podría decir que lo único que cambia es su sexualidad, pero estaría mintiendo. Antes de conocer a Emma, e incluso durante buena parte de la historia, Clementine es una chica bastante convencional, influenciada por las opiniones conservadoras de sus padres, de sus amigas y del entorno en el que vive. Repite, como hacemos todos en algún momento, ciertos discursos heredados sin detenerse demasiado a reflexionar sobre ellos.

A partir de ahí, ambas jóvenes tendrán conflictos, encuentros y desencuentros, aciertos y errores. En definitiva, vivirán una relación con todas las contradicciones y dificultades que pueden atravesar dos personas que intentan compartir una parte de sus vidas.

Todo esto nos llega principalmente desde el punto de vista de Clementine. La historia está construida a través de su diario personal, que Emma lee tras determinados acontecimientos. Ese recurso convierte el relato en algo inevitablemente parcial y subjetivo, aunque sin caer nunca en el sermón o en el panfleto.

Es una obra entretenida, desgarradora y, en cierto aspecto, también esperanzadora. Su final no deja lugar a demasiadas ambigüedades y logra cerrar la historia con una honestidad que pocas veces se encuentra en relatos románticos.

Por encima de cualquier otra cuestión, aquí hay una buena historia entre dos mujeres sin resultar empalagosa ni excesivamente cursi. La orientación sexual de las protagonistas forma parte de la trama, pero no la devora por completo. Lo importante son los personajes y la relación que construyen.

La adaptación cinematográfica, en cambio, toma un camino bastante diferente. La vida de Adèle (2013), dirigida por Abdellatif Kechiche, conserva algunos elementos básicos del cómic, pero modifica otros fundamentales. Donde la historieta construye una relación emocional compleja, la película parece más una telenovela genérica.



Nunca terminé de convencerme con el tratamiento de la sexualidad en la película. Las escenas sexuales son mucho más extensas y explícitas que en el cómic, y por momentos sentí que ocupaban un lugar demasiado central dentro de la historia. Mientras que la historieta pone el foco en la relación, los conflictos y el crecimiento de sus personajes, la adaptación parece detenerse demasiado en el aspecto físico de ese vínculo. Para mí, eso hace que se pierdan varios de los matices que vuelven tan interesante a la obra original.

Su final también es completamente diferente, algo lógico si tenemos en cuenta la cantidad de cambios realizados durante la adaptación.

En lo personal, me quedo con la historieta. No porque sea más correcta ni más fiel a determinada causa, sino porque me parece una obra más completa e interesante en su ejecución. Mientras que la película parece fascinada en el porno lésbico, el cómic se preocupa por la relacion en sí, sin recurrir a lo excesivamente pornografico.

Quizás esa sea la mayor diferencia entre ambas obras. Una busca mostrar una relación genérica, mientras que la otra intenta contar la vida de dos personas. Y, para mí, ahí es donde El azul es un color cálido termina dejando una huella más profunda que su famosa adaptación cinematográfica.

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