Antes de ver esta película, esperaba encontrarme con una de esas cintas de acción genéricas de siempre. Y eso me parecía bien, o al menos normal. Sin embargo, me llevé la sorpresa de que es una de esas películas que rinden homenaje a los filmes de serie B o grindhouse, pero sin perder su identidad.
Con esto quiero decir que el estilo —el homenaje— no se come la película, como sí pasa en cintas parecidas como Kung Fury o Turbo Kid. Aquí, en Contra Todos (Boy Kills World, en inglés), por suerte no ocurre eso, y se las arregla para ser una divertida historia de venganza.
Póster en español
La trama sigue a un niño que pierde a su hermana a manos de un régimen tiránico, y que es entrenado por un chamán para enfrentarse a todo lo que se le interponga. Para mí, el punto fuerte del film es su primera hora: nos presentan al protagonista y su búsqueda por acabar con una familia opresora; hay gore, artes marciales, matones con ametralladoras y mucho humor —negro, eso sí—. Todo esto convierte a esta pequeña obra en un homenaje a las viejas películas de ninjas y artes marciales clásicas. Funciona muy bien al principio: es macabra, pero a la vez encantadora.
Fotograma.
Fotograma.
A pesar de este bajón que arruina la trama, la película tiene su alma, su personalidad, lo que le da una gracia propia. El homenaje no se vuelve protagonista; la peli mantiene su propio estilo juguetón, adorable y violento.
En lo personal, la disfruté. Pudo haber sido, como dije antes, algo más digno, pero aun así, a los amantes de la acción descerebrada seguramente les va a gustar



Comentarios
Publicar un comentario