Realmente me sorprendió este largometraje indie, que trata un tema muy delicado: el tráfico sexual de menores.
Pensé que iba a ver algo aburrido y solemne como Sound of Freedom, pero acá se mezcla el thriller con una buena dosis de acción —peleas decentes y tiros incluidos—. Lo que más me gustó es que logra que te preocupes por los personajes. La protagonista es una marine con traumas de guerra, cuya hermana menor ha sido secuestrada. Se siente la tensión todo el tiempo, ya sea por su desesperación al buscarla, o por el sufrimiento de la chica, atrapada por los traficantes. Además, en su misión, también logra liberar a otras víctimas.
La música acompaña muy bien, con ese estilo ochentoso típico de los thrillers de la vieja escuela. En tono y estilo, se acerca más a Búsqueda implacable, pero sin caer en lo ridículo.
Quizá lo negativo es que algunas partes se sienten repetitivas, como si dieran demasiadas vueltas sobre lo mismo. Pero aun así, valió la pena verla hasta el final. Es satisfactoria, directa, y el mensaje nunca se vuelve sermoneador ni forzado.
Me llevé una grata sorpresa. Si tienen ganas o tiempo, échenle un ojo. Es una película decente… y pasa la aprobación del segmento chatarrero..

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