📚 #8 Acabo de leer: Boneshaker de Cherie Priest

Después de terminar dos libros en lo que va de este 2025, aún me quedaba algo de tiempo libre en estas vacaciones de enero para disfrutar de una lectura optativa. Así que me di un permitido más para cerrar el mes con otra aventura literaria. Tenía en mente una obra pendiente que había descargado en digital hacía un tiempo: nada menos que Robur, el Conquistador, de Julio Verne. Pero, tras pensarlo un poco, decidí que todavía no era el momento adecuado para sumergirme en ese clásico, así que lo dejé para más adelante.

Como no se me ocurría nada nuevo, me tomé la molestia de usar ChatGPT para pedirle recomendaciones de libros steampunk o dieselpunk. El chat me sugirió una lista de lecturas retrofuturistas y de ciencia ficción bastante interesantes, aunque solo un par lograron captar realmente mi atención.

De ahí salió el tema de esta entrada: Boneshaker, una novela publicada en 2009, ambientada en una versión alternativa de Seattle (en lo que creo es el siglo XIX) y con una estética steampunk marcada. Lo que me llamó la atención de la recomendación fue el cóctel de elementos: zombis —conocidos como los "podridos"—, piratas aéreos que pilotan zepelines, científicos locos, pandilleros, etc.

En la historia, un gas tóxico llamado "La Plaga" comienza a expandirse por la ciudad tras un accidente provocado por una enorme excavadora subterránea llamada Boneshaker, inventada por un científico llamado Leviticus Blue. El gas mata o te convierte en un zombi. Pero el libro no se trata exclusivamente de muertos vivientes ni de doctores chiflados; esos personajes son obstáculos en el camino. La trama verdadera gira en torno a Briar Wilkes —exesposa de Leviticus— y su hijo adolescente, Zeke, quien se escapa para descubrir la verdad sobre su padre. Su madre, entonces, va tras él.

Lo mejor del libro es su construcción de mundo: desde el principio te sumerge en un entorno lleno de misterio, y el final —en mi opinión— resulta bastante satisfactorio, cerrando bien el ciclo sin dejar demasiados cabos sueltos.

El problema, sin embargo, está en el desarrollo. Hay una sobrecarga de descripciones que entorpece la lectura, y los protagonistas se cruzan con muchos personajes secundarios que son molestos o poco relevantes. Los pocos personajes interesantes apenas tienen participación hasta el final. Zeke, el protagonista adolescente, me resultó insoportable durante todo el libro, principalmente por las decisiones torpes que toma, poniendo en riesgo a otros. El villano carece de trasfondo sólido y su vínculo con la protagonista es débil, lo que genera una tensión un poco forzada.

La novela tiene unas 340 páginas, pero se sienten más largas. El ritmo se vuelve tedioso y poco interesante en buena parte del libro, aunque el final lo justifica un poco: tiene sentido y resuelve muchas dudas iniciales. Como dato adicional, leí esta edición en físico, y la tipografía era muy pequeña, lo que complicó aún más la experiencia.

En resumen: es una historia sencilla que, para mí, no necesitaba ser tan extensa. Empieza bien y termina bien, lo que me permite decir que me gustó, pero se me hizo una lectura densa y forzada. La terminé en una semana, pero no sé si la recomendaría, ni siquiera a los fanáticos de la ciencia ficción. Tal vez, si la trama se hubiese enfocado en los piratas aéreos o en los científicos, estaríamos hablando de una historia mucho más atractiva.






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